Maldita sea. Lo intento, pero no puedo dormir. Hasta mis narices llega el olor a quemado, a humo, y la noche parece está más negra que nunca. Por encima de mi cabeza no se oyen helicópteros ni avionetas anti-incendios, y yo veo, observo, con desesperación y cabreo porqué coño no hacen nada para evitar o sofocar el asunto. ¡Es que acaso no ven que se está quemando, que lo que antes era naturaleza, ahora es chamusquina!

No es posible, ni entiendo, como alguien es capaz de quemar todo el monte que es suyo en parte, que es de todos, que nos protege si hace demasiado frío, que nos proporciona esa brisa en verano, para que sea más suave, y en el viven animales, que no tienen la culpa de nada. Los árboles nos dan vida, u oxígeno, si lo prefieren
No lo entiendo. Solo noto las lágrimas porque lo que antes era vida, ahora no es nada.

Un saludo